“Más no sabemos, ni lo supo naides. Ni lo sabrá… ¿para qué? Habrá que preguntárselo a Dios y a la laguna. Y… ¿para qué? Dios es el misterio y la laguna es el secreto” relató José Ernesto Cacciavillani y no creo que exista un ballesterense que no haya oído este poema. Al día de hoy se sigue recitando, y en gran parte se debe a que ese lugar, que le dio origen al pueblo, nos identifica y nos distingue. A esa conclusión llegó Renata Césare, hace un par de décadas atrás cuando presentaba su tesis “Ballesteros y la Leyenda del Pozanjón” para graduarse como Licenciada en Comunicación Social en la hoy Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Nacional de Córdoba.
Renata estudió e indagó durante dos años sobre las leyendas que giraban en torno al Pozanjón, este ojo de agua que supo ser el centro, alrededor del cual se asentaron los primeros habitantes que darían vida a nuestra localidad. Renata rememora: “Era mucho trabajo, 60 entrevistas en distintas franjas etarias, porque yo quería saber cómo se transmitió de generación en generación. Me resultó hermoso entrevistar a los adultos mayores y terminé haciéndola sola, mis compañeros se fueron bajando, porque en realidad era algo que tenía que ver conmigo”.
El origen de Ballesteros se remonta a la llegada del ferrocarril y al paso de las vías por el Pozanjón, allí donde se radicó un puñado de pobladores muy heterogéneo que veía en la laguna un símbolo de vía, y seguramente un recurso donde poder pesar y tierras para cultivar. Lo cierto es que no existe registro de una fecha exacta sobre el nacimiento de nuestro pueblo. Esto se debe en gran parte a que la obra del ferrocarril se detuvo, según los pobladores por la leyenda.
“¿Cuál es la primera interpretación que hay sobre la leyenda?” Se pregunta Renata. “Las vías se pararon porque tiraron un vagón lleno de piedras y el pozo se lo tragó. Hay también una resistencia de la gente, todo tiene que ver con todo, históricamente esas vías del tren las construye una empresa británica y el gobierno nacional que era muy insipiente, que no tenían experiencia, hicieron re malas negociaciones y le cede a esta empresa británica una legua a cada lado de las vías, o sea son cuatro kilómetros de tierras cultivables, entonces esta gente que se asentaba alrededor de la laguna tenía que ceder sus tierras”.
Alrededor de la laguna se construyeron numerosas leyendas que fueron transmitidas de generación en generación. Una de ellas dice que el Pozanjón no tiene fin, y se sustenta en el relato de los vagones con piedra que tiraron al agua para poder cruzar las vías. Pero el agua se lo tragó. Otros hablan de un ojo de mar, y por eso no tiene fin, que se conecta subterráneamente con el Océano Atlántico y por eso nunca se seca.
Sobre las leyendas y la tradición oral Renata profundiza: “¿Qué importa si es verdad o no? Lo que importa es ¿por qué? ¿Por qué nace esa leyenda? ¿Por qué la gente habla de un ojo de mar? Las leyendas siempre tienen un núcleo de verdad y alrededor del cual, o sea algo de realidad hubo. Cuando no podemos entender algo, cuando hay algo que escapa a nuestro conocimiento, lo llenamos con interpretaciones. Entonces vos imagínate esos primeros habitantes, ¿por qué se asientan alrededor de un espejo de agua?, porque así se llama hidrográficamente, porque bueno, porque es la fuente de vida… Cuando las vías del tren pasan por encima del Pozanjón en ese momento se detiene la construcción de las vías, porque en realidad había una epidemia de cólera en esa época, estamos en 1866, pero además, vos imagínate, eran personas que jamás habían visto un tren, ¿qué significaba un tren?, viste cuando las sociedades se asustan de las nuevas tecnologías, es algo que escapa de lo que uno sabe, no tiene un marco de referencia, entonces se empiezan a crear estas leyendas en donde se llena de significado”.
Investigar y estudiar sobre el Pozanjón y nuestro pueblo llevó a Renata a tener gran información sobre Ballesteros, nuestros orígenes, sobre las lagunas y sus leyendas. De esta forma nos afirma que: “Cartográficamente estos bañadones se llaman ojos de agua, no ojos de mar. ¿Por qué ojo de mar? Puede ser un pozo sin fin, pero ¿por qué el mar? Es agua del Río Tercero, es un antiguo brazo del río tercero… de hecho a través del Pozanjón el pueblo se inunda. Él es también lo mágico y en algunos momentos de nuestra historia lo terrible, porque el pueblo se inunda a través del Pozanjón.”
Renata Césare para cursas sus estudios universitarios se trasladó a Córdoba Capital y desde allí, al tomar distancia tomó dimensión de lo que significaba el Pozanjón para ella y para los habitantes de Ballesteros. Eso la llevó a que su trabajo de tesis no sea otro que “Ballesteros y las Leyendas del Pozanjón. Al respecto Renata nos comenta: “me vine a Córdoba a estudiar, pero nunca te vas, es tu forma de ser en el mundo. Mi pueblo sigue siendo mi pueblo, yo vivo en Ballesteros, yo voy y vengo todo el tiempo. Mi pueblo me da identidad, yo soy Renata de Ballesteros. En realidad uno nunca se va del todo y si me preguntás si me resulta extraño querer averiguar sobre mi… en realidad estaba averiguando sobre mí. Nietzsche dice que toda teoría es una autobiografía”.
Y por último le preguntamos a Renata ¿qué significa el Pozanjón y esta tesis en su vida? A lo cual respondió sin dudarlo: “Si me preguntás que tan importante es un trabajo en la vida de alguien, el Pozanjón para mí es una autobiografía, no solamente de mí, sino de cada uno de los habitantes de Ballesteros, hay una marca, un sentido de pertenencia que no la tienen otros pueblos. Y nosotros nacemos a través de la magia, es muy distinto, nos identifica y nos diferencia”.
