Un artista sueña con poder plasmar sus sentimientos en una obra, y asume el desafío, utilizando la creatividad, de poder expresarse a través de su arte. Espera que su público capte su mensaje, lo interprete, lo haga pensar o simplemente disfrute. En ese sueño el artista desea pisar nuevos y más escenarios, poder cautivar a más gente, contar con el reconocimiento del público y desafiarse al intentar actuar en espacios de renombre, allí donde los grandes se consagran y siempre desean volver.
Este domingo 2 de noviembre el Ballet Folklórico concretó el sueño de muchos, el propio y el de muchos artistas del interior provincial, al presentarse en uno de los escenarios más importantes e imponentes de la capital cordobesa. El Teatro Real corrió su telón para que la danza y la música del sudeste cordobés regocije a los presentes con una manifestación artística como nos tiene acostumbrados. Esos cuadros que ponen de pie a la Sociedad Italiana, que hacen emocionar hasta la mismísima fuente de la Plaza Nueva Esperanza, esa danza que cautivó al Coliseo bellvillense, al Teatro Verdi de Villa María, que abrazó culturas hermanas y cosechó amigos en su paso por Perú, Méjico y Cuba, ese Ballet, nuestro Ballet llegó al Teatro Real.
En el vigésimo aniversario del Ballet Folklórico vaya regalo le tenía preparado el destino. Y muchas veces el tiempo es caprichoso y otras veces, la gran mayoría, es justo. El sacrificio, las horas de ensayo, la perseverancia, las ganas de mejorar y superarse en cada presentación dieron sus frutos. Al respecto la Bailarina del Ballet Tamara Pacheco expresaba: “Fue una experiencia única, un sueño cumplido para muchos de nosotros. La verdad que pisar ese escenario fue algo especial, mágico pero también creo que fue el resultado de mucho esfuerzo, trabajo, dedicación, horas y horas de ensayo para que todo saliera como salió, increíble”.
El desafío de esta nueva presentación era grande para el Ballet, así lo manifestaba su director, Juan Manuel Paredes: “Este proyecto nos planteó un gran desafío y una responsabilidad. El desafío de llegar a Córdoba Capital a ese emblemático escenario del Teatro Real y estar a la altura de las circunstancias y también la responsabilidad de representar a Ballesteros de la mejor manera posible”.
Con el paso de los días seguramente esta actuación de nuestros bailarines tome más fuerza y mucho más valor, tan es así que Maximiliano López, integrante del Ballet, reflexionaba: “La verdad que recién ahora estoy empezando a caer, viendo las fotos. Empiezo a dimensionar lo que fue esa actuación, personalmente fue un sueño pisar ese escenario, con mi familia, con el ballet... Fue algo espectacular. No tengo palabras para describir lo que fue eso. La gente, los aplausos. Ver a nuestra gente sentada emocionada, la verdad que me hace poner la piel de gallina”.
Los sueños se trabajan, los ensayos cuentan y cada minuto de dedicación hace inclinar la balanza a nuestro favor. Esta posibilidad de actuar en el Teatro Real, allí en el microcentro Cordobés, frente a la Plaza San Martín, es también fruto de una gestión que se inició hace un año atrás. Se presentaron carpetas y proyectos del Ballet, y cuando parecía que el tiempo había cajoneado los sueños de nuestros bailarines, un celular sonó, la mismísima directora del Teatro Real, “Coqui” Dutto, llamaba para informar que estaba interesada en ver brillar al Ballet Folklórico Ballesteros en el escenario de la Sala Principal “Carlos Giménez”. El Director de Cultura Municipal, Heber Sarmiento, destalló: “fue una verdadera fiesta donde tuvimos la posibilidad de poner el nombre de Ballesteros allí junto a las grandes compañías que ha estado allí actuado, artistas emblemáticos y poder pisar ese suelo para nuestro Ballet fue la verdad que muy gratificante, me tocó a mí también tener esa dicha y esa posibilidad de tener una intervención artística y también formar parte. Estamos muy contentos de que nuestra comunidad haya estado representada con estos chicos... que tanto amor y pasión le ponen a esta actividad, y por supuesto desde el municipio hay una apuesta fuerte de la gestión de Graciela de acompañar con determinación a este movimiento cultural”.
El pueblo ballesterense reconoce en el ballet a un gran embajador de su tierra y de su cultura y desea fervientemente que nunca deje de soñar.
